Fuente: La Voz de Galicia
Licenciado en Náutica, capitán de la marina mercante y con un máster en logística integral, Álvaro Vidal posee una amplia experiencia. Entre el 2008 y el 2018 navegó en buques de distinto tipo, actividad que compaginaba con los estudios. También trabajó en remolcadores en el puerto de Vilagarcía, un desempeño que, afirma, «me ha permitido conocer las maniobras desde dos perspectivas». Cuando dejó de navegar para centrarse más en la oposición tampoco estuvo inactivo, porque desempeñó funciones de controlador de tráfico marino en Cartagena.
—La ría de Arousa tiene un gran volumen de actividad, con tráfico de diverso tipo. ¿Cuántas inspecciones, despachos o denuncias se han tramitado en lo que va de año?
—En este ejercicio se han realizado 750 y se han abierto 67 expedientes, de los que 19 fueron a embarcaciones de recreo y 11 a motos náuticas. Además, se realizaron 7.500 enroles. En agosto del 2025 cambió la normativa de despacho de buques para ganar en agilidad. De esta forma, los armadores pueden realizar un despacho simplificado haciendo una declaración responsable y salir a la mar. Así se evitan los cuellos de botella, por ejemplo después de un paro biológico, y desaparecen las esperas. Luego se hace una revisión por parte de Capitanía y si se detecta alguna discrepancia se notifica. Agradezco a las cofradías la labor realizada porque asumieron carga de trabajo representando a sus asociados. La transición se hizo muy bien, lo que más costó fue el certificado digital. Nosotros seguimos aquí atendiendo a la gente.
—¿Causan muchos contratiempos la presencia de motos de agua o embarcaciones de recreo?
—En verano se incrementa el trabajo, pero se implican Guardia Civil, Gardacostas, patrulla fiscal. Juan Andrés Pérez, mi antecesor, adoptó medidas en cuanto a la navegación recreativa. En las embarcaciones de pasaje se hizo obligatorio el uso de la identificación automática, se limitó la velocidad en los polígonos de bateas. Durante su etapa se realizaron campaña de seguridad marítima en el sector del pasaje. Juan Andrés realizó una labor encomiable, fue muy resolutivo.
—¿Qué medidas de seguridad faltan por implementar?
—Hay un reto que empecé en julio y estamos con una mejora del balizamiento y señalización dentro de la ría de Arousa. Trabajamos con Portos de Galicia, puertos del Estado, Autoridad Portuaria y Capitanía Marítima.
—¿En qué va a consistir?
—Estamos preparando una resolución, con el fin de elevarla a la Comisión de Faros a finales de año, para actualizar las cartas náuticas. La entrada de la ría es singular, a lo que hay que sumar las 2.400 bateas existentes y los accesos a los puertos. Estamos realizando un estudio para que el balizamiento sea correcto.
—En varias ocasiones se ha hablado sobre mejoras en la señalización de las bateas.
—Se analizan las potencias de las luces, los ángulos, las entradas a los puertos. No puede llenarse la ría de luces porque podría ser contraproducente. Los canales de entrada para un buque tienen que ser identificables.