Fuente: La Verdad de Murcia
El verano en el Mar Menor no solo deja la postal idílica del chiringuito y la tumbona. Su cara más conflictiva tiene la banda sonora del ruido de los motores en la laguna. Las motos de agua concentran casi una de cada dos sanciones tramitadas en el Mar Menor desde enero, aunque la mayoría se han producido durante el verano. Según los datos de la Capitanía Marítima registrados desde el 1 de enero hasta el 26 de agosto, las autoridades han tenido que dar curso a 221 denuncias por infracciones náuticas en el Mar Menor, de las que 114 (el 51,1 %) han tenido lugar este verano. El número de expedientes que han ocasionado los usuarios de motos de agua asciende a 102 -un 46,1 % del total-, seguidas de cerca por las embarcaciones de recreo tradicionales, que suman 99 denuncias.
El resto del cómputo se reparte entre buques varios (6), barcos de pesca y sus auxiliares (5), empresas de alquilar de motos de agua o artefactos (4), servicios de puerto (3) y otros artilugios (2).
Las denuncias las ha formulado mayoritariamente el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que sancionó a 183 usuarios en el Mar Menor. La Policía local de Cartagena, que dispone de la única unidad marítima municipal de la laguna -los otros tres ayuntamientos aún no han iniciado la creación de este servicio, que reclamó la Capitanía Marítima-, formuló 27 denuncias. Cinco de las sanciones las presentaron desde la Comunidad Autónoma: dos por la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática, y tres por los agentes medioambientales.
Los inspectores de Pesca del Estado elevaron dos expedientes a embarcaciones. El capitán marítimo formuló otras dos denuncias por «hechos graves realizados en contra de la seguridad marítima, que requirieron el precinto de instalaciones con el auxilio de la Guardia Civil».
La estadística tiene su origen en el aumento continuo de las matriculaciones de embarcaciones de recreo y, sobre todo, de las motos de agua. Según la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (Anen), este mercado ha registrado en el presente ejercicio -hasta julio- un crecimiento acumulado del 6,8%, con 3.934 nuevas matriculaciones desde enero a nivel nacional. Alrededor de un tercio de las matriculaciones fueron de motos de agua, con un total de 1.150 de estos vehículos a motor, lo que supone un 3% más con respecto al año anterior.
Las motos acuáticas lideran además el mercado náutico de alquiler, según la Anen, con 576 matriculaciones y un crecimiento del 19,3%. En este marco de auge nacional, Murcia ha sido este año la quinta provincia con más matriculaciones (245 en total), por delante de Alicante, Valencia y Málaga. Según los residentes de la costa sur del Mar Menor, la presencia de barcos de recreo y de motos de agua, tanto privadas como de alquiler, es creciente cada año, lo que genera problemas de convivencia en el entorno. Para el presidente de la Asociación de Empresarios de La Manga, José Luis Espinosa, «este conflicto perjudica la imagen de La Manga». «Hay sensación de descontrol y permisividad y nos preocupa esa combinación de fiestas náuticas, motos acuáticas y alcohol», señala.
Según el capitán marítimo, Óscar Villar, «es necesaria una mayor coordinación y colaboración de los municipios costeros de la Región de Murcia en relación con las actuaciones en sus zonas de baño y la interacción de sus servicios de Policía local y Protección Civil con la Capitanía Marítima». Cree que los resultados serían «muy positivos para controlar los fondeos no autorizados y otras infracciones administrativas que se producen».
Capitanía Marítima publicó el pasado 24 de junio una resolución sobre las normas de navegación y seguridad marítima con el fin de «aclarar algunas dudas». Ni embarcaciones ni motos de agua pueden invadir las zonas de baño balizadas. En las zonas de baño no balizadas, solo se puede navegar a menos de 3 nudos, pero si hay personas en el agua, «disminuirán la velocidad o pararán». Las motos de agua de alquiler solo pueden circular en el interior de los circuitos balizados. Está prohibido abastecer combustible en las playas y arrojar basura al mar desde cualquier embarcación. Un decálogo legal que, según las denuncias formuladas, sigue ignorado por parte de los usuarios.
Al margen de las sanciones, la otra cara de las imprudencias se traduce en la inseguridad en el mar. Los equipos de Salvamento Marítimo, coordinados por el Centro de Coordinación de Salvamento de Cartagena (CCS), tuvieron que atender desde el 15 de junio hasta el 26 de agosto 92 emergencias en los 288 kilómetros de costa murciana que se extienden desde Águilas hasta San Pedro del Pinatar, lo que supone un 16,5% más que en el mismo periodo de 2025. Este verano fueron rescatadas 311 personas, frente a las 180 de la temporada estival anterior. En más del 91% de los casos, las llamadas de auxilio fueron provocadas por fallos estructurales o mecánicos de la embarcación o moto de agua. En el 6,5% de los casos, tuvieron que intervenir por la varada o embarrancamiento del barco o moto. En el resto de las ocasiones, el origen de los rescates es variado: desde incendios y hundimientos a la pérdida de comunicación con el navegante.