Tiene su sede en A Coruña, pero su nombre ha quedado inevitablemente vinculado a Sanxenxo. La Fundación Juan Tábara vuelve a alzar la voz cuando se cumplen tres años y tres meses de la trágica muerte del oftalmólogo coruñés, en la Semana Santa de 2022, al ser arrollado por una lancha que navegaba de forma temeraria frente a la playa de Silgar, cuando la víctima, que cumplía con todas las medidas de seguridad, nadaba en la zona.
El suceso abrió, en su momento, un debate sobre las medidas de seguridad en los arenales concurridos como es el caso del sanxenxino Silgar, en lo que respecta a la convivencia con las embarcaciones y la aplicación de determinados protocolos, e hizo que el Concello de Sanxenxo insistiese en mayor medida en desplegar todas las medidas que las condiciones del mar permiten durante los períodos vacacionales fuera de la temporada veraniega. Pero lo sucedido con Tábara y la creación de la fundación que lleva su nombre, impulsada por sus familiares, ha servido para mantener la vista puesta sobre la seguridad en los arenales y contribuir a evitar que algo así vuelva a suceder.
Es por ello que la Fundación Juan Tábara, clasificada de interés marítimo en 2024, se une ahora a la coalición de organizaciones que lanzan un manifiesto en defensa de "una costa habitable, segura y protegida frente al incremento, cada vez mayor, de embarcaciones y artefactos a motor". Entre los principales problemas, recoge el manifiesto, destacan "el exceso de velocidad durante la navegación, la masificación y sobreocupación de calas y zonas de baño no balizadas, así como el fondeo de embarcaciones sobre hábitats y especies sensibles", por lo que urgen a una modificación de la normativa vigente.
Concretamente, piden una limitación de la velocidad a tres nudos en los primeros 300 metros de costa para evitar molestias como el oleaje y el ruido, y aumentar la seguridad para las personas y actividades más vulnerables (bañistas, nadadores, snorkels, paddle surf o kayaks). Establecer una pequeña franja segura y libre de fondeo en las zonas de baño no balizadas, para evitar el fondeo masivo de embarcaciones, las molestias e inseguridad para las personas es otro de los requerimientos, así como el uso obligatorio de la cartografía de hábitats marinos protegidos y un sistema de sanciones "ágil, ejemplar y realmente efectivo".